Cartago contra Roma. Lucha por el Poder de Occidente en Andalucía (I)

Entre los años 264 a.C. y 146 a.C. se produjeron una serie de conflictos bélicos entre Cartago y Roma, que desde su ubicación en torno al Mar Mediterráneo, una en el norte de África (cerca de la actual Túnez) y otra en el centro de Italia, se disputaban la hegemonía del Poder en Occidente.

Fueron tres las guerras que enfrentaron a ambas potencias y son conocidas como las ‘Guerras Púnicas, cuyo desenlace terminaría con la propia destrucción de la ciudad de Cartago. La más conocida de ellas, quizás por la trascendencia que alcanzó el enfrentamiento entre los dos generales rivales, Publio Cornelio Escipión ‘Africano’, por el lado romano, y Aníbal Barca, por el lado cartaginés, es la segunda, que transcurrió desde el año 218 a.C hasta el 201 a.C. y tuvo como ‘tablero de ajedrez’ fundamental a Andalucía y a sus pobladores, alineados con uno u otro bando.

En esa época, Andalucía, tras el decaer de la hegemonía tartésica, y como ha ocurrido en otras épocas de su historia, albergaba una mezcla de pobladores a lo largo de lo que hoy en día es su actual extensión, conviviendo por lo general en armonía.

De manera que entre otros pueblos principales, encontramos en el mapa anterior a la romanización a los bastetanos, cuya población principal era Basti, a cinco kilómetros de la actual Baza, como ciudad principal de la Bastitania, que comprendía casi la totalidad de la actual Granada, completamente Almería y partes de Jaén, Málaga, Murcia y Albacete. A los oretanos que se extendían por la actual Ciudad Real, parte de Toledo y parte de Jaén. Y con una mayor extensión, a los turdetanos, que se extendían desde el Algarve portugués hasta la Sierra Morena.

Dama de Baza. Museo Arqueológico de Madrid

Dependiendo de la fuente, se diferencia entre los Túrdulos y Turdetanos, poniendo como límite el río Betis (Guadalquivir) y ubicando a los primeros al norte del río y a los segundos al sur, o bien se les considera como distintas etnias que poblaban una misma zona, la Turdetania, sin límites reales a la mezcla de pobladores. Eso sí, se coincide en que estos pueblos de la Turdetania, tanto túrdulos como turdetanos, eran los ‘herederos’ de la cultura tartésica, conservando entre otras muchas cosas su escritura, sus técnicas agrarias (basadas en sistemas de canales) y su manipulación del metal, si bien se evoluciona al hierro desde el bronce.

Según Estrabón, geógrafo e historiador griego, recoge en su obra ‘Geografía’, donde dedica uno de sus 17 volúmenes a la geografía, clima y pobladores de Iberia (concretamente el tercero), Turdetania era una región de abundancia gracias a los productos que se obtienen de la tierra y el mar, y sobre sus pobladores, afirman que eran los más sabios de los íberos ya que utilizan la escritura con la que han escrito poemas y crónicas.(Estrabón III, 1, 6).

Para los escritores clásicos, otro aspecto que tiene gran importancia para destacar la Turdetania será su río Betis, pues al atravesarla, se convierte en un canal de comunicación entre una gran cantidad de ciudades que se han edificado en sus orillas (Estrabón III, 2, 3) “…y es posible navegar corriente arriba hasta casi mil doscientos estadios (222 km) desde el mar hasta Corduba.”

La consideración de este hecho será tan importante para los nuevos conquistadores, que cuando Augusto inicie el principado, siendo una de sus primeras acciones la de remodelar las provincias en el imperio, creará una que englobe principalmente la Turdetania, a la que podrá el nombre de Bética. “La Bética, llamada así por el río que la corta por medio…” (Plinio. HN. 3,7).

División de Iberia en provincias según diseño de Augusto.

Pero además de estas poblaciones principales se encontraban otras, quizás menos numerosas, pero puntualmente importantes, como podían ser las de los fenicios, con Gadir (Cádiz) a la cabeza, muy vinculados al comercio, o las de asentamientos célticos, provenientes de la Lusitania, que desarrollaban trabajos agrícolas o como mercenarios. Incluso hubo líderes turdetanos en la lucha contra Roma con nombres celtas, como es el caso de Budar. (Livio 33, 44, 4).

En la cultura prerromana, ante la descentralización del poder, se impone la organización en ‘oppidum’ o ‘oppidas’, que eran grandes núcleos de población fortificados y levantados en emplazamientos que facilitaran su defensa. En torno a ellos se disponen núcleos menores también estratégicamente emplazados. Destacarán Hasta Regia (Jerez de la Frontera), Carmo (Carmona) y Corduba (Córdoba).

La producción agrícola en la Andalucía de la época era considerable: cereales, vid y olivo (Estrabón III, 2, 6) y además añade “también exporta cera, miel, pez, mucho kermes (cochinilla, insecto apreciado para la producción de tintes) y minio”. Columella y Estrabón hablan también de la riqueza de ganado, especialmente de las ovejas de Corduba, muy apreciadas.

Toro Turdetano del oppidum de Urso (Osuna, Sevilla). Museo Arqueológico de Madrid.

Y por supuesto, las minas. “En paralelo al río se extienden hacia el norte algunas crestas de montañas…y se hallan llenas de minas (la plata es la más abundante de las regiones de Ilipa…y junto a las llamadas Cotinas se producen el cobre y el oro”. Estrabón(III, 2, 8)

Ilipa corresponde hoy con la actual Alcalá del Río, que se situaba en la cabecera del estuario bético en tiempos tartésicos. En sus cercanías, Aznalcóllar y Gerena, enclaves de tradición minera.

Complejo Minero ‘Cobre las Cruces’ en Gerena (Sevilla). Foto: Ecologistas en Acción.

De toda esta riqueza fue consciente Cartago, que para compensar su derrota ante Roma en la Primera Guerra Púnica, puso sus ojos en Iberia, guiada por Amílcar Barca, que iniciaría su primera expedición en el año 236 a.C.

Desde su base principal, la ciudad de Qart Hadasht, refundada luego como Carthago Nova (hoy Cartagena) extenderían su área de influencia por la mayor parte de la península.

Imagen de las zonas de Influencia Cartaginesa en Iberia.

Aníbal, hijo de Amílcar, consolidaría primero su poder en la Península Ibérica, pero buscando debilitar el poder creciente de Roma, y tratando de alejar de sus posesiones los enfrentamientos , decide llevar la guerra a Roma, trasladando de este modo la confrontación a suelo itálico, para lo que cruza los Pirineos con un ejército consolidado en la base númida ya empleada por su padre, la suma de tropas de los distintos emplazamientos iberos ya dominados y la incorporación de sus temidos elefantes.

En terreno romano conseguirá las victorias de Tesino, sobre Publio Cornelio Escipión padre, que sería herido en el enfrentamiento, y la batalla de Trebia donde vence a Sempronio Longo que había acudido en auxilio de Escipión padre, infringiendo un gran derrota al ejercito romano en el año 218 a.C.

Elefantes de ejército cartagines. Imagen de web ¡O César o nada!

Pero Roma había llevado la guerra a terreno ibérico. Antes de la batalla de Tesino, Publio Cornelio Escipión padre cedió la mayor parte de su ejército, unos 25.000 hombres, a su hermano Cneo para su paso desde la Galia Cisalpina (actual Francia) hasta el norte de Iberia.

Allí empezaría a consolidar las posiciones romanas por el litoral mediterráneo de Iberia, atrayendo a la mayor parte de los jefes de la costa, que, influenciados por el buen talante y generosidad de Cneo Cornelio Escipión, frente a la dureza y severidad de los dirigentes cartagineses, vieron una oportunidad para librarse del yugo de Cartago. Más tarde descubrirían que Roma había llegado para quedarse y no precisamente para liberarles.

Los enfrentamientos entre ambos bandos, cartagineses y romanos, se fueron produciendo con el refuerzo continuo de ambos ejércitos. Publio Cornelio Escipión padre se sumaría a su hermano Cneo en Iberia, una vez recuperado de sus heridas. Mientras, Cartago reforzaba sus ejércitos con los hermanos de Aníbal al frente de ellos, Asdrúbal y Magón Barca, así como otro nuevo ejército comandado por Asdrúbal Giscón.

Recreación tropas cartaginesas. Foto: Asociación Novela Histórica de Úbeda.

Con el paso de los días, los hermanos Cornelio Escipión se creyeron fuertes, viendo sus ejércitos aumentados con la incorporación de diferentes tribus íberas y unos 20.000 celtíberos y se decidieron a atacar a los ejércitos cartagineses, cruzando el río Íberus (Ebro). Publio atacaría al ejército de Magón Barca y Asdrúbal Giscón, mientras que Cneo se enfrentaría al ejército de Asdrúbal Barca.

El resultado fue desastroso para el lado romano, Publio Cornelio Escipión padre fue derrotado y la mayor parte de su ejército destruido. Tras ello, Magón y Asdrubal Giscón se unieron con su ejército al de Asdrúbal Barca, mientras que los 20.000 celtiberos, que partían inicialmente del lado romano, cambiaron de bando, combatiendo a Cneo y el resto de su ejército junto a los dos ejércitos cartagineses.

Ante ello, Cneo Cornelio Escipión sufriría el mismo destino que el de su hermano Publio.

Coraza cartaginesa. Museo del Bardo en Túnez. Foto deNational Geographic.

Estos dos enfrentamientos del año 211 a.C. se conocen en conjunto como la ‘Batalla del Betis Superior’, pero en realidad fueron dos batallas. La primera, donde murió Publio padre, fue la ‘Batalla de Cástulo’, que es el nombre de una antigua ciudad íbera posteriormente romanizada, capital de la Oretania y cuyas ruinas se ubican en Linares, a 5 kms al sur de su núcleo urbano.

Conjunto arqueológico de termas en Cástulo (Linares). Foto web Museos de Andalucía.
Mosaico de los Amores. Cástulo (Linares). Foto National Geographic
X Fiestas Ibero Romanas de Cástulo – Linares 2023

La segunda batalla tuvo lugar en Ilorci. En la actualidad, no se ha determinado exactamente el emplazamiento de Ilorci. Hay tesis que defienden que este emplazamiento se encontraba en la actual ciudad murciana de Lorca. Otras sin embargo, como la del catedrático Julián González Fernández de la Universidad de Sevilla, defienden que Ilorci se correspondía en realidad con Ilurco, emplazamiento túrdulo ubicado en la actual Pinos Puente de Granada.

Batalla de Cástulo. Imagen de Jesús León en Pinterest.

Desde Avenate Andalú, no hemos encontrado pruebas que corroboren ni una ni otra opción, si bien, la tesis defendida por Julián González Fernández nos parece muy justificada por los tiempos y kilómetros que analiza en torno a los hechos históricos relatados al respecto, además demuestra paralelamente la imposibilidad de que el emplazamiento fuera Lorca.

De modo que nos inclinamos por esta opción que como hemos comentado, defiende el emplazamiento de Ilorci o Ilurco en el Cerro de los Infantes en Pinos Puente.

Cerro de los Infantes en Ilurco (Pinos Puente). Foto: Jose Antonio Flores Vera Blog.

Tras el desastre, el resto del ejercito romano huyó tras la línea de río Íberus (Ebro). Tan solo quedarían unos 8.000 hombres.

Sin embargo, los ejércitos cartagineses no aprovecharon la ocasión para expulsar a los romanos de terrenos íberos y continuar su marcha para apoyar a Anibal, que en ese tiempo se había aliado o había capturado Capua, Tarento, Lucania, Calabria y Apulia y que precisamente, en ese año de 211 a.C., rechazaba el asedio romano en la propia Capua.

Poco más tarde, en el 210 a.C.  un joven comandante romano, en calidad de imperator y con la autoridad de procónsul, Publio Cornelio Escipión hijo, apodado ‘el Africano’, uno de los más grandes estrategas de la Edad Antigua, empezará a derrotar a los ejércitos cartagineses, quienes pagarían caro no haber consumado su ventaja. (continuará)

Publio Cornelio Escipión ‘Africano’. Foto Luisa Ricciarini / Prisma

Fuentes: Imágenes de la web HablaconlaHistoria.es / Museo Arqueológico de Nueva Carteya (Córdoba) / Museo Arqueológico de Madrid / Museo Arqueológico de Córdoba / Textos publicados por catedrático de la Universidad de Sevilla Julián González Fernandez / Trabajo Fin de Grado ‘La Implicación de los Turdetanos en las guerras civiles romanas’ . Miguel Ángel Gordo García de Robles UCA. / Wikipedia / Imagen de Portada: Cuadro de Cornelis Cort, Batalla de Zama.

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