Alandalus, la Luz del Islam

Durante la Edad Media, tras la caída del Imperio Romano de Occidente, y el periodo de regencia visigodo, además de los dominios de Bizancio, Imperio Romano de Oriente, la Península Ibérica queda dividida en reinos.

La cultura del Islam prolifera en buena parte del territorio marcando una nueva etapa en la historia de los pueblos peninsulares.

Hay dos teorías sobre este hecho y son completamente diferentes, algo que se explica ante la falta de escritos fiables contemporáneos a los años de constatación de este suceso histórico.

La teoría tradicional, basada en una invasión islámica que aprovechando la debilidad del poder visigodo, accede desde el norte de África y sólo es frenada en su ansia conquistadora por el heroicismo del caballero Pelayo, en la Covadonga asturiana. A sangre y fuego, el Islam pone en huida el dominio cristiano de la Península que luego se revuelve contra los invasores. El año 711 d.C. quedaría grabado como el año de la ‘invasión musulmana’.

La teoría alternativa, sin embargo, afirma que nunca existió dicha invasión. Según los historiadores que la defienden, es una burda invención para justificar la historia y los hechos políticos posteriores, además de los intereses de quien escribe esa misma historia. Esta teoría afirma que la penetración del Islam en la Península Ibérica es a través del Mediterráneo, que, como caja de resonancia, con sus rutas comerciales y el lento discurrir del tiempo, da lugar a la transformación de la Hispania romana en Alandalus (الأندلس), que poco a poco se impregna de las corrientes que llegan desde Oriente.

Máxima extensión de Alandalus.

No hay textos concluyentes coetáneos a esos años, como hemos indicado, que nos hablen de invasión. Los textos que hablan de conquista islámica son muy posteriores al desarrollo de los hechos.

Los partidarios de la teoría tradicional defienden la existencia de monedas acuñadas en esos primeros años en árabe aquí en la Península. Sin embargo, también se han encontrado monedas acuñadas en árabe en Reino Unido, y nadie plantea invasión alguna en las islas anglosajonas. Luego tampoco esto realmente justifica una invasión en la Península, como tampoco la existencia de sellos de esa época, también en árabe, puesto que ello no prueba una invasión violenta.

De modo que afirmar que lo conocido de siempre es real, no tiene porque ser verdadero, si no, que se lo pregunten al bueno de Galileo, o más próximo en el tiempo, al propio Einstein. Ambos cambiaron las ‘verdades absolutas’ hasta entonces conocidas.

Como dato, que puede o no ser tenido en cuenta por el lector, lo siguiente:

Roma vence a los cartagineses en Iberia, a través del liderazgo de Escipión el Africano en el año 206 a.C. Lo hace en la batalla de Ilipa (Alcalá del Río), para luego refundar en un asentamiento turdetano, la ciudad de Itálica, con sus soldados heridos. A partir de esa fecha, con el ejército más poderoso de la antigüedad, la máquina de conquista romana tarda casi doscientos años en someter a toda la península, enfrentándose a los distintos pueblos existentes que muestran resistencia.

Recreación Batalla de Ilipa (Fuente: web Turismo Gran Vega)

Si la conquista islámica se produjo tal y como indica la primera teoría, en el año 711, con un gran ejército invasor, y una Hispania cristiana, y según esta misma teoría se consigue en unos pocos años, hasta el punto de que en el año 778, cuando Carlomagno entra en la península, Alandalus ya estaba consolidada en su máxima extensión, ¿cómo pudieron conquistar unos invasores la península prácticamente de manera completa en menos de un cuarto de siglo, cuando los romanos tardaron en doblegar a los pueblos ibéricos más de dos siglos?

¿Cómo se explica que toda una Península Ibérica definida como cristiana se plegara sin casi resistencia a los invasores musulmanes? La lucha de los pueblos peninsulares contra un invasor extranjero ya había sido sufrida por los romanos, y luego ocurriría lo mismo con los ejércitos de Napoleón. ¿Cómo resultó tan fácil entonces la supuesta invasión islámica?

Otro dato. El Islam permite la convivencia de las tres religiones. Musulmanes, cristianos y judíos coexisten conjuntamente en la vida diaria. Para algún historiador, forman parte de una misma cultura, con las relaciones entre todos ellos en el día a día, para lo bueno y para lo malo.

La cultura andalusí introduce el juego del ajedrez en la Península. Fuente: Web El legado Andalusí (Junta de Andalucía)

Y es que con la transformación que conlleva el Islam (entendiéndolo como cultura islámica para diferenciarlo de la religión del Islam, o religión musulmana) no hay exigencias de conversión. No hay persecuciones. No hay expropiaciones masivas. No hay Tribunales de Castigo que juzgen la herejía. Todo ello, tristemente, vendría a partir del año 1184, pero no del lado musulmán, sino precisamente del lado castellano-cristiano, alcanzando su cenit a partir del 1492.

El que escribe esta crónica, es cristiano, por si puede haber alguna duda, aunque nunca leí en los Evangelios que Jesús predicara que fuera necesario coger armas para matar al prójimo y quitarle sus tierras y posesiones, más bien creo que hablaba de amor. Curiosamente, el cristianismo vence a todo un Imperio Romano sin ninguna constatación de hechos violentos por parte de la nueva religión, sólo con la palabra y el amor al prójimo.

Sin embargo, el tratar de justificar históricamente unos hechos a veces injustificables, como la conquista de otros Pueblos, de otros Reinos, puede mover montañas, y los textos históricos, como hoy las ‘fake news’, pueden servir a fines e intereses concretos, sobre todo si no existen varias fuentes para contrastar su veracidad.

Debemos, sin embargo, empezar a darnos cuenta que en ese pasado de nuestra historia, de la Historia Andaluza y de la Historia Española (Porque Alandalus no fue sólo Andalucía, sino toda España), no todo era blanco o negro. No había homogeneidad, como se nos ha hecho ver durante mucho tiempo. Curiosamente, todavía se sigue enseñando en los colegios e institutos andaluces el concepto erróneo de ‘Reconquista’, algo de lo que hablaremos en otro artículo.

Y no era todo blanco o negro, porque hay hechos que así lo corroboran. Por ejemplo, cuando Fernando III conquista la Taifa o Reino de Sevilla, parte de sus tropas son musulmanas,  enviadas como apoyo por el Reino de Granada, que no veía al Reino de Sevilla como un amigo precisamente, sino más bien como un rival en la lucha de poder.

Sorprendente, ¿no? Fernando III el Santo (santidad no reconocida oficialmente por el Vaticano), símbolo de la cristiandad, comandaba tropas musulmanas, no creyentes en la religión cristiana, contra el reino musulmán de Sevilla y su rey poeta.

Estatua de Fernando III de Castilla ubicada en la Plaza Nueva de Sevilla. Fuente: Wikipedia.

Curiosos estos islámicos que se enfrentaban entre ellos, ¿verdad? Movidos por el ansia de poder.

Pues los cristianos no se quedaban atrás. Lo contamos a continuación.

Los herederos del Reino de León, hermanos de sangre, Fernando I de León y su hermano, García III de Pamplona, se enfrentan en batalla en el año 1054, por problemas fronterizos, resultando el segundo muerto en el combate. Una batalla fraticida, todo muy cristiano, como veis.

Los infantes de Fernando I continuarían las guerras y enfrentamientos entre ellos. Ya que Fernando I de León reparte el Reino entre sus tres hijos. Sancho queda con Castilla, Alfonso con León y García con el Reino de Galicia.

Pero los enfrentamientos no tardan en llegar. En el 1071, Sancho II se enfrenta a García, venciéndolo, y luego hace lo propio contra Alfonso VI en la batalla de Golpejera.

‘Jura de Santa Gadea’. Óleo de Marcos Hiráldez de Acosta que refleja el momento en que Alfonso VI jura no haber tomado parte en la muerte de su hermano Sancho II.

¿Veis como nuestro pasado no es blanco y negro como se nos ha mostrado?

Debéis tener también en cuenta que la Dictadura de Franco promovió la consolidación de esta historia porque le interesaba promover el espíritu ‘Nacional Católico’, ensalzando todo lo relativo a la mal llamada ‘Reconquista’ en su lucha por la ‘pureza de raza’. Verdaderamente resulta muy triste ver como hoy se sigue hablando de ‘Reconquista’ en lugar de hablar de ‘Conquista’.

Pero adentrémonos en la cultura islámica que se extendió por toda España, como ya hemos dicho, salvo algunas excepciones en zonas del norte, donde tampoco la conquista romana fue plena (vascones, cántabros, astures…)

Hispania fue romana, hablemos en general, desde el 19 a.C. que es cuando finaliza su conquista desde unos inicios fechados en el 218 a.C. El dominio de Roma, perdura hasta el año 476 d.C, año de la caída del Imperio Romano de Occidente. Estamos hablando de menos de 5 siglos de somentimiento romano.

Etapas de la conquista romana. Imagen de web Biombohistórico.

En Andalucía, el primer reino andalusí conquistado por los cristianos castellanos es el Reino de Jaén, lo hace Fernando III en el año 1246 d.C. El monarca nazarí Muhammad ibn Nasr rinde Jaén (en árabe, Yaián) para garantizar que perdure el Reino de Granada.

Fijaros que desde esa fecha de referencia del  711 han transcurrido más de 5 siglos. Más que el tiempo de consolidación romana. Y todavía, Alandalus perduraría más de dos siglos hasta la fecha de la rendición de Granada ante el asedio de los Reyes Católicos (1492), con unos pactos recogidos en las  Capitulaciones de Granada (Tratado de Granada) que serían incumplidos hasta la saciedad por los reyes cristianos.

Frente a estas circunstancias y fechas, ¿no os resulta extraño que en nuestra tierra, en Andalucía se recuerde con tanto afán nuestra cultura romana y no se prodigue en igual forma el enaltecimiento de nuestra cultura islámica? Ojo, hablamos de cultura, no de religión.

Quizás sea algo sobre lo que reflexionar, porque la cultura andalusí ha sido una de las más florecientes de todo el Islam, considerando el Islam en su apartado cultural, y no religioso, como decimos. La de mayor esplendor de toda la Edad Media, al menos en Europa.

Detalle pórticos de la Alhambra

La proliferación de escritos y bibliotecas, la traducción al árabe (lengua culta) de las fuentes griegas y latinas sirven como base para para el crecimiento de las sociedades islámicas. Los tratados de medicina, filosofía, astronomía, el cultivo de la poesía, donde destaca incluso el rey Abu l-Qásim al-Mu‘támid ‘alà Allah Muhámmad ibn ‘Abbad, conocido como Almutamid, rey de Sevilla, junto a muchos más autores, se prodigan en la sociedad andalusí.

Una ciudad como Córdoba, con más de 200.000 casas, llega a tener 600 mezquitas, 80 escuelas de enseñanza superior, 900 baños públicos y 50 hospicios, además de escuelas infantiles.

Figuras como Averroes o Maimónides, como más conocidos, son apreciados a nivel internacional. Es cierto que el segundo era judío, pero crece aquí, en la misma sociedad andalusí, donde conviven las tres religiones. ¿Podríamos acaso desligarlo del caldo de cultivo intelectual que supuso dicha sociedad?

Se produce el desarrollo de la agricultura hasta extremos nunca antes vistos y la cultura de la seda, que llega a desbancar, desde Alandalus, a China en las rutas comerciales tradicionales de este preciado tejido.

Pórticos en la Mezquita Catedral de Córdoba

El esplendor se refleja en las construcciones defensivas. Las castellanas son construcciones sobrias y rudas, pensadas exclusivamente para su función militar y realizadas con un importante esfuerzo económico. Albergan en su seno a reyes y nobles, que ocupan los altos puestos de sus sociedades.

Las construcciones andalusíes reflejan, sin embargo, el esplendor de estas sociedades y de sus dirigentes. Medinat at Zahra (Medina Azahara), ciudad palatina del Califato Cordobés, la Al-Hámra (Alhambra), fortaleza defensiva joya del Poder Nazarí, junto al conjunto de Alcazabas que pueblan sobre todo la tierra andaluza, son algunos ejemplos de la diferencia constructiva, cuya riqueza también se trasladaba al interior de las estancias de estas construcciones.

La Alhambra de Granada

Pero no sólo hemos heredado sus edificios. Es cierto que en nuestro modo de vivir hay muchas tradiciones romanas. Pero no es menos cierto que en nuestras costumbres también han perdurado la esencia de día a día de la vida andalusí. Y todo ello, pese a la persecución y la intransigencia, antes expuesta, contra el ‘no cristiano’.

No ha pasado tanto tiempo, no llegamos todavía a seis siglos desde el 1492. Los castellanos, tras su conquista, se vieron obligados a adoptar muchas de las innovaciones que los andalusíes prodigaban, y que ellos desconocían, especialmente en el campo de la agricultura.

El sistema de riego de las acequias se prodigan en los campos andaluces y españoles, pues todos son herederos de Alandalus. Los aljibes, las norias o molinos de agua. Los mercados y plazas son directamente descendientes de los zocos andalusíes.

Acequia de Aynadamar, entre los términos de Alfacar y Viznar

En nuestro modo de vida, nos levantamos en nuestra alcoba (al-qubbah), dejando atrás nuestra confortable almohada (al-muhadda), tomamos una ducha, constumbre no cristiana, sino andalusí y nos cubrimos con un albornoz (al’burnus). El propio Alfonso X el Sabio considera como ‘molicie e afeminamiento’ esa costumbre de la ducha.

El andalusí se recrea en la limpieza, imperativo para un musulmán, y el placer de los sentidos. En este sentido, Ziryab, un persa afincado en la corte cordobesa de Abderramán II, inventa una crema de dientes y un desodorante eficaz. Innova además en el corte de pelo de los hombres, el rasurado de la barba e instaura el vestir de blanco entre los meses de junio a septiembre, color que venía siendo habitual para el luto. Para las personas en estas circunstancias, pasará a ser el color negro el escogido para mostrar su situación luctuosa. En octubre, la vestimenta blanca deja paso a colores oscuros de seda cruda, brocado o lana, sobre los que se colocan pieles o pellizas. En la primavera, colores deslumbrantes y vestidos de seda vaporosa.

Recreación de mujeres y niñas en un aljibe. Fuente: web El Legado Andalusí.

Pero no sólo la seda cobra protagonismo en las vestimentas, también el algodón, que los andalusíes conocían como qutun (Curioso que la palabra inglesa es cotton). Originario de la India, su empleo prolifera en las vestimentas cuando la cultura islámica introduce su cultivo en los campos de Alandalus, muy especialmente en suelo andaluz.

El velo en las mujeres ha perdurado hasta muchas de nuestras novias actuales.

Recreación del uso de los velos en la cultura andalusí. Fuente: web El legado andalusí.

La dieta mediterránea es heredera también de la cultura andalusí. La huerta andalusí aporta el espárrago, el arroz, el azúcar, el café. También el té, que siempre era especiado y simboliza la hospitalidad. Los campos de Andalucía se llenan de árboles frutales y de palmeras repletas de dátiles.

Ibn al-Jatib, poeta, médico y visir del sultán Yusuf I, decía de los andalusíes que tenían la piel blanca, pelo moreno y estatura mediana, una descripción abrumadoramente actual. Estos andalusíes se casaban y festejaban, acompañando a la novia y al novio por las calles de su localidad, tal y como se sigue haciendo en muchos de los pueblos españoles. Y celebrado el evento, los invitados derraman sobre las cabezas de los recién casados una lluvia de arroz, que en Oriente simboliza abundancia.

Celebración andalusí. Fuente: Web El legado andalusí.

En lo que respecta al lenguaje, más de 4.000 palabras con origen andalusí forman parte del vocabulario español. Tan solo 90 tienen su origen en la lengua visigoda.

Pero es que en Andalucía, en nuestro Andalûh (Andaluz), incluso manejamos más palabras que beben y nacen de la lengua andalusí. Algo explicable porque la conquista castellana llegó a suelo andaluz con posterioridad a lo que lo hizo en otros territorios de Alandalus, de España.

También nos han llegado muchas expresiones como la de ‘ojalá’ que proviene de ‘in shaa Allah’ (si Dios quisiera…)

El árabe era la lengua empleada en las traducciones y escrito de libros, y más usada en ciertos niveles de la sociedad, especialmente en los cauces oficiales. Sin embargo, la lengua andalusí, por antonomasia, era la que los cristianos llamaban ‘algarabía’, del árabe ‘al-arabiyya’, que quiere decir la ‘lengua árabe’ y que hoy se viene a denominar como ‘romance andalusí’, siendo una fusión entre la lengua romance y el árabe.

El papel también fue introducido por la cultura islámica en la Península. Así, la cultura andalusí se convierte en una piedra angular para la transmisión del conocimiento. Curiosamente, también el símbolo @ (‘arroba’) tan común en nuestra sociedad digital, procede del andalusí, proviene del árabe الربع (ar-rubʿ), que significa ‘la cuarta parte’​ y se utilizaba en España para representar la unidad de masa llamada también arroba

Retrato del cardenal Cisneros en Toledo. Fuente: Web Diario de Sanse.

Tras la conquista, el conocimiento pasa por el filtro de la Iglesia. La prueba de ello es la quema de libros organizada por el cardenal Cisneros en Granada entre los años 1499 y 1500. Se calcula que al menos  4.000 manuscritos son destruidos. Sólo se salvan algunos referentes a Medicina que se guardan en la Universidad de Alcalá de Henares, que se funda en esos años precisamente.

¿Os imagináis que la intransigencia musulmana hubiera quemado los escritos de los autores griegos, como Aristóteles o Platón? En lugar de ello, un cordobés, como tantos años antes lo hiciera Séneca, vuelve a brillar ante el Mundo, con sus interpretaciones y desarrollos de los escritos e ideas de Aristóteles, Platón, etc. Será Averroes, nombre latinizado de أبو الوليد محمد بن أحمد بن محمد بن رشد ʾAbū al-WalīdʾMuhammad ibn Aḥmad ibn Muḥammad ibn Rušd. A estos logros sumará sus trabajos en materias como la medicina, la teología, el derecho y astronomía.

No debemos cerrarnos a una de las épocas de mayor esplendor y luz del Pueblo Andaluz. El Islam, como nueva civilización cultural (sin entrar en el tema religioso) aportó desarrollo a todos los territorios bajo su influencia, en Alandalus. Y, a pesar del rechazo sufrido, precisamente por la justificación religiosa, debemos acercarnos a conocer una época por la que los textos educativos sencillamente pasan de puntillas, incluso en nuestros días, a pesar de extenderse entre seis y ocho siglos de nuestra Historia.

Desde Avenate Andalú, seguiremos aportando artículos sobre esta brillante etapa de la Historia Andaluza junto a otras épocas y eventos de la misma.

Estanque Patio de Arrayanes en la Alhambra, muestra del culto andalusí al agua.

Fuentes utilizadas:

Web El legado andalusí / Artículo sobre Lubna de Córdoba (Academia de formación Cefes)

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