El 28 de febrero celebramos nuestra Autonomía. En serio. No celebramos que seamos andaluzas y andaluces, tampoco hacemos honor al ‘desayuno andaluz’ (este año el aceite lo ponen las AMPAs o los propios colegios, los que puedan permitírselo, porque la Junta no puede asumir tan importante desembolso, hay que ser andalucistas pero sin pasarse…)
Celebramos nuestra Autonomía, la consecución de una Autonomía ansiada en otra época donde su evocación era más o menos equivalente a la palabra Libertad, una Autonomía que ha sido convertida en un mero ‘juguete’.

Y que no se malentienda nuestro reconocimiento al Pueblo Andaluz, a nuestro Pueblo, por conseguir no ser menos que las otras Nacionalidades Históricas, una lucha que echó a las andaluzas y andaluces a la calle para exigir una Autonomía de primera.
Tras el asesinato de Blas Infante a manos fascistas, hecho que truncó el primer intento de Estatuto Andaluz en la 2ªRepública (pues precisamente se encontraba en campaña por Andalucía para lograr apoyos y llevarlo a cabo), tras la Transición, el Pueblo Andaluz se ganó a pulso entrar en el proceso autonómico por el 151, con algún arreglillo final por no superar las condiciones leoninas de un referéndum expresamente diseñado para que ninguna región se atreviera a entrar en el club de las elegidas: Cataluña, País Vasco y Galicia, que por supuesto lo tuvieron mucho más fácil. Curiosamente, texto redactado con la conformidad de la extinta UCD, pero también del PSOE, el supuesto ‘partido andaluz’.
Pero pese a entrar por el 151, Andalucía siempre ha tenido una Autonomía de ‘juguete’. Tal y como comentaba Isidoro Moreno en el programa radiofónico ‘Andalucía un Pueblo con Historia’ promovido por la Fundación Blas Infante y emitido por Canal Sur Radio (en un horario de máxima audiencia como son las 23.00h de la noche (ironía)), Andalucía consiguió entrar al proceso autonómico por el artículo 151 de la Constitución, en lugar de por el artículo 143, previsto para la autonomías de segunda, pero los partidos centralistas le cortaron las alas, preparando un Estatuto inspirado precisamente en ese artículo 143.











Fotografías de las manifestaciones en toda Andalucía pidiendo la Autonomía.
Pero ni tan siquiera ese Estatuto de Autonomía tan maniatado, tan condicionado, tan pobre, …, ni siquiera ese Estatuto de Autonomía nos lo han dejado desarrollar.
Son multitud de competencias las que no se han asumido o desarrollado, competencias cuya transferencia tampoco se ha solicitado desde los gobiernos de la Junta de Andalucía.
Y es que ante todo esto, uno se pregunta: ¿de qué sirve tener una Autonomía cuando se pone al frente de ésta a partidos que no son autonomistas, partidos centralistas que le interesa concentrar el Poder desde sus sedes de Madrid, desde la capital de España?
¿Qué clase de Autonomía se puede desarrollar así?
Un ejemplo claro que muestra nuestro grado de sumisión. Lo hemos empleado en otro artículo, pero es que es tan claro…
En el País Vasco se va a construir por decisión del Gobierno Vasco un túnel que atraviese una de sus rías, concretamente en Bilbao. El proyecto ya encara su recta final. Será pagado con dinero vasco. Porque el País Vasco gestiona sus tributos y paga el conocido como ‘cupo vasco’ al Estado español. Pero sus tributos, sus impuestos, los gestionan ellos.
Estamos hablando de un túnel bajo una entrada de mar, y no un mar cualquiera, sino el Cantábrico, nada más y nada menos. Allí no hay ‘problemas técnicos’.
En Andalucía, tras años de ‘dimes y diretes’, tras tirar al cubo de la basura millones de euros de dinero público, tras vender como chatarra una tuneladora nueva expresamente fabricada para construir los túneles del Guadalquivir, tras no ser depuradas responsabilidades, tras no pagar nadie por esta barbaridad de gestión pública, el Gobierno Central afirma (a través de la ingeniería de turno, que precisamente apostaba por un puente, antes de que el proyecto de impacto ambiental declarase que era mejor el túnel al puente en su fase inicial) que técnicamente es mejor construir un puente. No hablan de que sea más barato, si no que ´técnicamente’ es mejor.

Sin duda es curioso como en Andalucía siempre ‘todo es mejor técnicamente’, y además siempre es lo más barato. Curioso.
De esta manera, se decide en Madrid lo que se construye en Andalucía, lo que es mejor para las andaluzas y andaluces. Por supuesto, Andalucía no controla sus tributos. Sólo una parte es cedida por el Gobierno Central a la Autonomía Andaluza.
¿Qué clase de Autonomía es esa?
Proyectos claves para el desarrollo de Andalucía se eternizan o se menten en un cajón. Autovías, como las necesarias en Jaén, Córdoba, Almería o la SE40 de Sevilla, o redes de ferrocarril necesarias para el transporte de personas y de mercancías, como el Corredor Mediterráneo, o dentro de éste la conexión con el Puerto de Algeciras del tramo central, tan necesaria para el desarrollo del Campo de Gibraltar (Las vías existentes siguen siendo las que construyeron los ingleses a finales del siglo XIX), el ferrocarril que solicita el norte de Granada para evitar su despoblación, en la comarca de Baza, el ferrocarril de Almería que permanece cuasi aislada, …tantos y tantos proyectos.

Mientras, los gobiernos autonómicos de Andalucía, en lugar de exigir competencias y desarrollar las ya concedidas, se visten de gala, adornándose en las celebraciones vacías de los días claves de nuestra Historia Andaluza.
Por ejemplo, ahora con el PP en el llamado Día de la Bandera, cuando debiera ser el verdadero Día de Andalucía, en recuerdo a ese 4 de Diciembre de 1977, en el que el Pueblo Andaluz se tiró a la calle a exigir su Autonomía de primera.
Pero todo empieza por el dinero, y por supuesto por la actitud, aunque también la aptitud. Recientemente, Adelante Andalucía, a través de sus parlamentarios Jose Ignacio García y Maribel Mora han llevado una propuesta para dotar de gafas gratis a buena parte de la población. La respuesta del actual gobierno del PP ha sido receptiva, pero enseguida Moreno Bonilla se ha apresurado a pedir la subvención desde el Gobierno Central.

¿No sería mejor pedir la transferencia de competencias para el control total de los tributos andaluces y pagar un ‘cupo andaluz’ a Madrid para así poder comprar esas gafas desde la Junta de Andalucía?
No hay rechazo a la transferencia de competencias, es que ni se intenta desarrollar nuestro Estatuto pidiéndolas. Sólo ocurre esto cuando las circunstancias de la política estatal suponen una ocasión para enfrentarse con el rival político del bipartidismo, como ha ocurrido recientemente con la transferencia de los rodalíes a Cataluña, y por supuesto, mirar más allá de lo que recoge el Estatuto (sin desarrollar en multitud de artículos) se convierte en algo completamente impensable.
Esa es la autonomía que tenemos, esa es la autonomía que han moldeado PSOE y ahora PP. Tanto monta, monta tanto. Partidos que continuamente usan a Andalucía como arma arrojadiza contra su rival político, pero que cuando gestionan nuestros recursos demuestran que no tienen ningún interés en potenciar nuestro autonomismo.

Pero, no nos engañemos. Esa es la Autonomía que ha escogido el Pueblo Andaluz con su voto. Porque es el Pueblo Andaluz el que pone a estos partidos al frente de su Autonomía. Ya no hay excusa. Tenemos otra vez partidos 100% andaluces. Decía un andaluz ilustre como Antonio Machado:
“Haced política, porque si no la hacéis, alguien la hará por vosotros y probablemente contra vosotros”.
El Pueblo Andaluz no quiere un Poder Político propio. Prefiere que otros hagan política por Andalucía. Difícil manera de salir, de este modo, de las últimas posiciones de todas las estadísticas de España.
