Cuando hablamos de la Sanidad Andaluza, como en casi todo, debemos diferenciar la Sanidad Pública de la Sanidad Privada.
Ambas presentan una situación muy diferente. Mientras la primera, mantenida gracias a los impuestos que pagamos las andaluzas y andaluces, que se canalizan a través de los presupuestos elaborados por el Gobierno de la Junta de Andalucía, arrastra desde hace años una grave crisis, acentuada especialmente tras la crisis del Covid, la segunda, la Sanidad Privada está viviendo su mejor época, con crecimiento continuo de profesionales y apertura de nuevos centros, gracias a la exponencial demanda por parte de la población, que no encuentra un servicio adecuado a sus necesidades en la Sanidad Pública.

Algunos ejemplos comparativos entre ambos sistemas.
Para un caso de urgencias hospitalaria, acudir a la Sanidad Pública suele suponer un episodio que rara vez se solventa en un plazo inferior a las 5 o 6 horas, especialmente si hay pruebas analíticas de por medio, mientras que en la Sanidad Privada la resolución puede darse en casi la mitad del tiempo. Si toca ingreso, la disponibilidad de cama libre es una aventura, o una tragedia griega.
Es curiosa la diferencia de gestión de la evaluación en triaje, la consulta de la doctora o doctor de guardia, la realización de pruebas médicas y la nueva recepción en consulta para la comunicación del juicio clínico y la adopción de las medidas pertinentes para el ingreso o tratamiento desde un sistema a otro. Mismos pasos, pero una diferencia importante en la gestión correspondiente.

Por otro lado, la visión que tenemos en esa sala de urgencias hospitalaria difiere mucho también si lo hacemos en un hospital público o si lo hacemos en un hospital privado. La acumulación de personas, de todas las edades, agolpadas, aparcadas en un rincón, en salas masificadas, con camillas agolpadas, suele ser la fotografía que nos queda siempre cuando hablamos de un hospital público.
La disposición de citas médicas y la facilidad de acceso tanto a los médicos de familia como a los especialistas (aunque con la masificación en la privada también ha empezado a ser algo más complicado el conseguir cita para algunas especialidades concretas, como la de dermatología) también suponen importantes diferencias entre un sistema y otro.
Pero no todo es tan positivo en el sistema privado que, orquestado desde las aseguradoras (excepto que se acuda directamente al centro privado asumiendo la totalidad de los costes), es selectivo, es decir, decide si otorga a la persona concreta la cobertura médica que se requiere o, simplemente se le niega, porque el perfil del futurible paciente cliente no es el adecuado, no es el más rentable para el ente privado. De modo que échense a temblar aquellos desdichados que presenten diabetes, enfermedades crónicas de cierta envergadura, o secuelas de algún accidente, entre otras.

Éstas son algunas pinceladas respecto a las diferencias de un sistema y otro, aunque tan sólo es la punta del iceberg.
Si acudimos a la tan de moda IA (Inteligencia Artificial), y consultamos acerca de los problemas de la Sanidad Pública Andaluza, se nos indica:
“La sanidad pública andaluza se enfrenta a diversos problemas en su gestión, incluyendo la falta de recursos, la falta de profesionales sanitarios, la gestión de listas de esperas y el deterioro de la Atención Primaria.
Así, respecto a la falta de recursos y personal, se denuncia la falta de médicos, enfermeras y personal de apoyo, así como la falta de medios y equipamiento.
En lo que concierne a las listas de espera, las demoras en la atención, especialmente en especialidades y cirugías, son un problema recurrente.
La falta de personal y la presión por la alta demanda han generado problemas en la atención primaria.
Si hablamos de la atención por teléfono, se denuncia a la atención médica por teléfono como un “call center”, lo que genera problemas en la atención personalizada.”

Esta misma IA también nos indica:
“Se critica el aumento de la privatización en la Sanidad Pública, lo que puede generar desigualdad en el acceso a la atención. También se denuncia una gestión deficiente que no ha sabido responder a los retos de la pandemia ni a la creciente demanda.
En lo que a condiciones laborales se refiere, se denuncia que los profesionales sanitarios andaluces tienen unas retribuciones inferiores a las de otras comunidades autónomas.
Se considera además, que la inversión en sanidad en Andalucía es insuficiente para cubrir las necesidades de la población.”
Todo esto constituye el análisis de una IA supuestamente sin prejuicios políticos. Por otro lado, nos gustaría recalcar este aspecto, porque es muy importante esta última apreciación: “La inversión en sanidad en Andalucía es insuficiente para cubrir las necesidades de la población”. Pero claro, quedarnos sólo aquí, que es donde se suelen quedar los dos grandes partidos políticos dominantes, en su afán de enfrentamiento inútil continuado, sería algo pobre. Seamos más ambiciosos. ¿Qué propone esta misma IA como solución?

“Para “arreglar” la sanidad pública andaluza, se necesita una combinación de estrategias, incluyendo mejora de la financiación, la optimización de recursos, el fortalecimiento de la atención primaria, la capacitación del personal y la modernización de las infraestructuras.
Acerca de la financiación, aumentar la inversión en la sanidad pública es fundamental para garantizar la calidad de los servicios. Andalucía se encuentra entre las comunidades autónomas con menor financiación per cápita.
Se debe optimizar la gestión de los recursos, incluyendo personal y tecnología, para mejorar la eficiencia y la calidad de los servicios.
Fortalecer la atención primaria, que es la puerta de entrada al sistema sanitario, es crucial para la prevención y el tratamiento de enfermedades.
Hay que formar y retener al personal sanitario, incluyendo médicos, enfermeras y otros profesionales, ya que es vital para garantizar la calidad de los servicios.
Se debe modernizar los hospitales y centros de salud, incluyendo la tecnología y las instalaciones, algo muy importante para mejorar la experiencia de los pacientes.”
La IA añade que se debe involucrar a la ciudadanía (Participación Ciudadana) en la toma de decisiones sobre la sanidad pública, garantizando así que los servicios respondan a las necesidades de la población.
Y continúa con: “El IV Plan Andaluz de Salud es un documento estratégico que establece las líneas de actuación para la mejora del sistema sanitario público.
En resumen, la mejora de la sanidad pública requiere un enfoque integral que abarque la financiación, la gestión, el personal, las infraestructuras y la participación ciudadana, con el IV Plan Andaluz de Salud como guía estratégica.”
Con los incrementos anunciados en inversión sanitaria por el Juan Manuel Moreno Bonilla, Presidente del Gobierno de la Junta de Andalucía, el presupuesto de sanidad para 2025 en Andalucía asciende a 15.247 millones de euros. Se proyecta un aumento a 501,8 millones destinados a la sanidad privada en este año 2025. En 2024 se destinaron 413 millones. Hablamos de aproximadamente un 3,3%.
Otras fuentes señalan que el desvío de capital público hacia la Sanidad Privada ha sido bastante mayor por parte del actual gobierno de la Junta de Andalucia, con multitud de contratos pequeños adjudicados a dedo, sin concurso público. Según estas fuentes la adjudicación de esos contratos habría superado los 1225 millones de euros, sólo en el año 2021, aunque estas prácticas se han seguido desarrollando posteriormente. Judicialmente, el proceso se encuentra bajo investigación.
Independientemente de estos posibles fraudes de ley, estamos hablando de presupuestos de unos 15.000 millones de € invertidos en la Sanidad Pública Andaluza. ¿Qué ocurre entonces con nuestro sistema público? ¿por qué se percibe un mal funcionamiento del mismo? ¿por qué la sanidad privada consigue funcionar mejor y con ello atraer la contratación de multitud de nuevos usuarios, a pesar de que sus recursos también son limitados?
Resulta muy curioso por otro lado, como es fácil encontrar a profesionales de todas las categorías sanitarias que compaginan o alternan sus servicios profesionales en las empresas sanitarias privadas y en centros sanitarios u hospitales públicos.
Ante esta situación, uno puede preguntarse, “siendo muchos de los mismos profesionales a un lado y otro, ¿cómo difiere tanto el servicio de lo público a lo privado?”.

¿Motivación, condiciones laborales, conciliación familiar, planificación de vida, recursos técnicos, organización, cadena de mando y organización estructurada de las plantillas de profesionales, implantación de sistemas de mejora continua, persecución de objetivos de excelencia profesional, premios a compromisos profesionales?
¿Dónde está la diferencia? ¿verdaderamente el Sistema Público Andaluz no se puede gestionar mejor? ¿tan brillante es la gestión en el Sistema Privado? ¿a quién interesa mantener esta situación? ¿cómo se cambia para mejorar?
¿Debe ser la Sanidad un negocio? ¿acaso es el “Juramento Hipocrático” la base para la constitución de un gran negocio, cuando precisamente establece que ‘los médicos deben priorizar la salud y el bienestar de sus pacientes por encima de todo, incluso si eso implica hacer sacrificios personales o profesionales’?
La sanidad pública, por el hecho de serlo, ¿debe estar mal gestionada? ¿habría que buscar un gran pacto político para solucionar los problemas de la Sanidad Pública Andaluza en lugar de emplearla como arma política arrojadiza entre partidos rivales?
Si la Junta de Andalucía tiene las competencias en Sanidad, como Autonomía que es, ¿no debería tener en su mano entonces la gestión de los profesionales que deben cubrir las plazas MIR para dar cobertura a las necesidades en suelo andaluz?
Andalucía cuenta con 16 áreas de gestión sanitaria en su sistema público. Éstas son:
Área de Gestión Sanitaria Norte de Almería / AGS Campo de Gibraltar Este / AGS Campo de Gibraltar Oeste / AGS Norte de Cádiz / AGS Norte de Córdoba / AGS Sur de Córdoba / AGS Nordeste de Granada / AGS Sur de Granada / AGS Norte de Huelva / AGS Norte de Jaén / AGS Nordeste de Jaén / AGS Este de Málaga-Axarquia / AGS Norte de Málaga / AGS Serranía de Málaga / AGS de Osuna / AGS Sur de Sevilla.
47 son los hospitales que funcionan total o parcialmente en suelo andaluz. 29 de ellos son gestionados directamente por el Servicio Andaluz de Salud. 18 son gestionados por Agencias Públicas Empresariales.
Según los datos del año 2023 del Ministerio de Sanidad, Andalucía cuenta con un total de 26.589 profesionales de la medicina.


Como siempre, las cifras andaluzas son engañosas. Ya que si nos fijamos en el total de profesionales, parece una cifra muy alta, puesto que sólo Madrid y Cataluña nos supera en ese número de médicos. Pero si nos vamos a la última columna de la tabla anterior, veremos la realidad. En esta última columna se recoge la relación de médicos y el número de habitantes, de manera que con 3.1 médicos por cada 1.000 habitantes, Andalucía está a la cola de las autonomías, y sólo la ciudad de Ceuta se encuentra por detrás de ella.
Lo mismo ocurre con las inversiones. 15.247 millones puede parecer mucho dinero. Efectivamente es una cifra importante, con un incremento que se ha ido promoviendo año tras año. Sin embargo, cuando analizamos esta inversión en relación al número de habitantes de Andalucía, volvemos a tener una visión de la realidad de la inversión sanitaria andaluza. Y es que los 8.665.016 habitantes (según datos del 1 de abril de 2025) pesan mucho. De este modo, tenemos una inversión por habitante de unos 1760€, frente a los 1600€ que se invirtieron en 2023.
En ese mismo año, 2023, la inversión sanitaria media por habitante en España fue de 2.021€. Un 26% más que en la media andaluza. Autonomías como Murcia, País Vasco, Asturias o Navarra fueron las que mayor inversión realizaron, con 2.560€/habitante, 2.073€/habitante, 1965€/habitante y 1947€/habitante respectivamente. Estas inversiones supusieron un 60% más respecto a la inversión que se realizó en Andalucía.
Sin analizamos el detalle del número de enfermeras por cada 1000 habitantes, según datos del año 2024, tendremos:

Frente a toda esta relación de datos que nos hace comprobar que la Sanidad Pública Andaluza sigue a la cola de recursos en muchos aspectos, queda plantearse, ¿verdaderamente la situación actual es debida exclusivamente a la menor inversión en recursos?
Fijaros que si la inversión en Sanidad en Andalucía por habitante fuera de 2.560€, como lo fue en la autonomía de Murcia en 2023, el presupuesto andaluz para el sistema sanitario se habría disparado de 15.247 millones € a 22.182 millones €.
Pero, insistimos, ¿sólo es un problema de inversión? ¿sólo un problema de dinero?
¿No sería absolutamente imprescindible llegar a un gran pacto global para poner las bases para un cambio de gestión, aunque éste fuera acompañado de un incremento continuado de presupuestos?
¿Cuántas veces hemos oído hablar de los contratos por semanas, meses o días a profesionales sanitarios de nuestro entorno? ¿No habría que empezar por cambiar esto, acompañándolo de una coordinación de horarios que garantizara el descanso, de cara a un mayor rendimiento, y la conciliación familiar?
¿Quién se encarga de una gestión optimizada de los recursos materiales en el Sistema Público? ¿quién tiene acceso a los almacenes? ¿quién supervisa el funcionamiento de los centros sanitarios andaluces?
Está establecida una supervisión por un sistema de auditorías de estos centros sanitarios, pero claramente no se está consiguiendo una retroalimentación que desemboque en la implantación de mejoras en sus servicios.

Otro tema delicado es el siguiente, ¿deben los profesionales médicos y sanitarios estar trabajando al mismo tiempo en la sanidad pública y en la sanidad privada?
Lógicamente todo el mundo tiene derecho a mejorar su nivel de vida, pero ¿no sé podrían lograr una condiciones de remuneración que provocaran que el profesional médico o sanitario no tuviera que recurrir a esta dedicación compartida de su tiempo?
Además, si el tiempo que esos profesionales dedican a la Sanidad Privada, lo dedicasen a la Sanidad Pública, sin duda supondría una mayor disponibilidad de recursos a todos los niveles.
Continuando con este análisis de los problemas en nuestra Sanidad Pública, está claro que hay un problema de optimización de recursos.
Hace ya unos meses, un médico de cabecera de un centro público del Aljarafe sevillano, dentro del ámbito de la Atención Primaria comentaba:
“Si tuviera un administrativo junto a mí, mientras paso consulta, en el tiempo que dedico a un paciente, podría ver a dos o incluso a tres, puesto que toda la tramitación de tratamientos y recetas, podría realizarla dicha persona ayudante”.
Otra posible consideración, vendría dada respecto al actual sistema de evaluación hospitalaria en las salas de urgencias. Actualmente se cuenta con una primera toma de contacto en la zona de triaje. En esta zona, se toman datos del paciente y se recoge la sintomatología que presenta. Luego se le invita a esperar hasta que el médico le atiende. Hablamos de una espera que puede llegar a ser de hora y pico, e incluso de más horas. El médico le examina y es entonces cuando lanza la petición de pruebas necesarias. Tal y como hemos comentado, si hay que realizar pruebas analíticas, el proceso se eterniza otras 3 horas adicionales o más.
Propuesta. ¿Y si la persona que recaba la sintomatología en la fase de triaje fuera médico? Aunque no realizara diagnótico final, dados sus conocimientos podría empezar a solicitar las pruebas, especialmente las analíticas que son las que más tardan, de manera que cuando el paciente fuera llamado a consulta, se contase ya con la mayor parte de las pruebas, acortando el tiempo de espera y desmasificando las salas de pacientes en urgencias.
Dos sencillas propuestas para tratar de conseguir una mejora en los servicios públicos sanitarios. ¿Cuántas propuestas más podrían poner sobre la mesa los profesionales que se enfrentan a estas circunstancias en su día a día? Entre ellas, ¿abrir los quirófanos por la tarde cuando permanecen cerrados en multitud de hospitales?

Claramente vemos que hay un fallo enorme de gestión. La Sanidad Pública está huérfana de profesionales directores que verdaderamente recaben información, evalúen, analicen, y determinen un sistema de mejora continua.
Mientras, las inversiones y la demanda de la Sanidad Privada crece. ¿Parece algo orquestado? El lector puede tomas sus propias conclusiones.
Hacen falta más recursos, está claro. Pero cómo se organizan los recursos disponibles y qué sistema de mejora se están poniendo en juego.
Desde Avenate Andalú consideramos que es necesaria una mayor transparencia de nuestro Sistema Sanitario Público. Con una mejor información de sus cuellos de botella, y de las medidas que se adoptan para su resolución.
Como hemos visto, la inversión sanitaria en Andalucía sigue lejos de los niveles en otras autonomías y, por supuesto, lejos de los niveles de excelencia. Pero, quizás algo más preocupante es que el sistema de auditorías internas y de control no está redundando en una mejora del servicio al ciudadano, sino más bien, todo lo contrario.
El presidente Juan Manuel Moreno prometía una mejora clara en el Sistema Público Sanitario Andaluz en el debate electoral de 2018, antes de su primera elección:
Y esta es la evolución de las listas de espera para pacientes que deben pasar por quirófano en Andalucía. Juzguen ustedes si se ha logrado la mejora comprometida o no. Han pasado 7 años desde aquel 2018. Ya no se puede echar la culpa al PSOE, sino que se debe aceptar los errores cometidos con dos legislaturas casi culminadas.

Gráfica de la evolución de las listas de esperas de pacientes pendientes de operación: A final de 2023, la cifra era de 205.005. Con un incremento de un 279,00% aproximadamente respecto a comienzos del año 2018, cuando la listas de espera reflejaban una cifra de 73.754 y de un 142,5% respecto a las cifras a finales de 2018, cuando las listas de espera reflejaban un valor de 143.887 pacientes pendientes de operación.
Finalmente, una reflexión. Si la gestión de nuestra Sanidad Pública depende del Gobierno Autonómico y de las personas que están al frente de la Consejería correspondiente, y como estamos comprobando las andaluzas y andaluces, una y otra vez, las políticas desplegadas por el equipo del presidente Juan Manuel Moreno Bonilla no están sirviendo para acabar con una crisis nunca antes vista en nuestro sistema sanitario, ¿cómo los índices de intención de voto pueden apuntar a una nueva mayoría absoluta del PP?
¿Verdaderamente puede no penalizar el voto andaluz una gestión tan equívoca que queda en evidencia con la evaluación de sus resultados en todos estos años?
Resumiendo, el Sistema Público Sanitario Andaluz sigue teniendo un grave problema de gestión y de inversión de recursos. Todo empezó con el PSOE, y se ha agravado con el PP. Es verdad que hemos pasado por una pandemia, el COVID tensionó nuestro sistema sanitario público, puesto que el privado se quedó durante buena parte de proceso. Pero queda totalmente en evidencia que tras 5 años desde el estallido de la pandemia, el gobierno actual de la Junta de Andalucía no ha sido capaz de reconducir y acabar con las mermas en la gestión de nuestro sistema público. ¿Quizás por intereses creados?
Terminamos exponiendo que si la Sanidad es fundamental y esencial para cualquier persona, sea de la ideología política que sea, quizás ha llegado el momento de sacarla del tablero de juego político, como ya hemos indicado, (e igual debería ser para la Educación), con la idea de crear un gran pacto político que la blindara y pusiera lo medios para lograr ese procedimiento de mejora continua totalmente ausente en nuestros días.

Fuente: Agradecimientos a la colaboración de la IA ChapGPT para expresar su particular análisis y posibles soluciones de la Sanidad Pública Andaluza / Agradecimientos al diario ‘Espacio Andaluz’ por el vídeo parcial del Debate de las Elecciones Andaluzas del año 2018.